Monday, April 23, 2007

El instituto de mi país

Faro, 8 de abril de 2007
¡Hola Jessy y Rocío!
En esta carta os voy a hablar de mis sueños. Todos tienen sueños, pero ni siempre se realizan. Los míos no son diferentes.
Todos los empleos que existen en mí país son vulgares. Me gustaría hacer algo diferente, algo que cuando me despertase por mañana, lo hiciese con placer y con orgullo. Ayudar y proteger a los que necesitan. Proteger la naturaleza y ayudar a los humanos. Son empleos donde no se gana mucho dinero por eso la gente no los quiere. Y a los que lo quieren hacer les son puestas muchas barreras por el camino. Yo soy una de esas pocas personas.
No soy un alumno brillante, con exámenes estupendos, pero tengo muchas otras calidades que mí país no entiende. Me gustan los animales y poseo algunos conocimientos sobre ellos. Los animales son como personas. Forman parte de nuestras vidas y los amamos como a nuestros amigos o a nuestra familia. Muchas personas compran un perrito bebe y le dan mucho afecto y cariño. Pasados unos meses no es la misma cosa porque no es tan bonito como cuando era pequeño y no lo tratan de la misma manera. Después se hace adulto o envejece y lo abandonan. Es feo y no se importan mucho con vivir sin ello ya que no tienen mucho tiempo. A mí me gustaría que no fuese así pero lo es. Es la dura realidad que nuestras sociedades ofrecen a sus mascotas.
Es ahí que empiezan mis sueños. Tratar de estos pobrecitos ya que no tienen nadie que lo haga. Ya he visitado muchas veces España y he visitado muchas tiendas de animales, las Hobby Zoo. Una vez compré una iguana bebe y ella ya venía enferma. Aquí se pasa lo mismo. No ofrecen muchos cuidados a los animales. Me gustaría hacer algo para cambiarlo.
Desde hace pequeño mi sueño es pertenecer a una sociedad de protección de los animales como la Green Peace. Los estudios no ayudan.
Un escritor, un poeta o un actor, los llamados artistas, solo nos hacen pasar buenos momentos. Los astronautas esos quieren descubrir otros planetas pero no conocen bien el donde viven. Los políticos complican la vida, los profesores también, los policías son corruptos, los cocineros solo piensan en comida, los bomberos en fuego… Yo con 19 años, solo pienso en una salida posible para la normalidad de este mundo.
Puedo parecer un tonto pero son mis sueños. ¿Y los vuestros? ¿Son tan imposibles cuanto los míos? Espero que no.
Besitos.
João Caeiro

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